En ocasiones, la complejidad de las acciones nos lleva a decidir entre seguir o detenernos. Quizás ahí radica el verdadero encanto de la vida: en la libertad de decidir y en el atrevimiento de arriesgarse un poco más para afrontar lo que venga. O tal vez, en la certeza de quedarnos, pero sabiendo que esa decisión fue por convicción, no por obligación.
Sigan sus sueños, por más alocados que parezcan, y si un día se detienen, que sea solo para volver a soñar.
Mi regalo para que nunca pierdan sus sueños es una bolsita para las monedas.
Que tengan un lindo lunes y un gran comienzo de semana.

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